Este lienzo ha inspirado a Anastasia Igolnikova, una diseñadora rusa, a crear un proyecto de experimentación artística donde se cuestiona cómo sería transformar cualquier obra de arte, arquitectura o diseño industrial en una identidad de marca.
Anastasia, crea con la base de la Madonna una identidad para una bebida, el mezcal, que según cuenta su sabor es especialmente original, y su carácter siempre recuerda al alma del violín: dura, sufriente, languideciente y desesperada.
Esta identidad de marca, utiliza los colores rojos, blancos y negros al igual que la obra de Munch, el packaging de aluminio tiene un color terroso como el del cuerpo de la Madonna. El hueco donde va encajada la botella, tiene forma de violín, silueta que sirve para presentar la banda sonora que acompaña a esta marca, podéis escucharla en el vídeo.
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